Historia

"Los hombres ya no podían recibir un servicio apropiado en una industria en que los salones estaban diseñados por completo para satisfacer las necesidades como clientes de las mujeres."

La historia se remonta al campeonato del mundo de peluqueros de Seúl, en el año 1998

Petri Sipiläinen y Toni Kylätasku participaron en el campeonato del mundo de peluqueros de Seúl, en el 1998. Durante las largas jornadas de competición, el dúo tuvo tiempo de pensar en las necesidades como clientes de los hombres en los salones de peluquería tradicionales. Se dieron cuenta de que no se les observaba como potenciales clientes fijos a los que atender año tras año, sino más bien como una molestia incómoda. Los hombres ya no podían recibir un servicio apropiado en una industria en que los salones estaban diseñados por completo para satisfacer las necesidades como clientes de las mujeres.

Petri y Toni sabían lo difícil que era conseguir hora para los hombres, y que les era prácticamente imposible que les atendieran aunque fuera para un corte rápido yendo espontáneamente al salón. La oferta de servicios tradicionales de peluquería había quedado en manos de unos pocos profesionales, mientras que cortarse el pelo se había convertido en algo simplemente en algo obligatorio y necesario para los hombres. Era evidente la necesidad de un proveedor de servicios tradicionales de peluquería.

Recuerdos de la infancia

Tras estos pensamientos estaban también los recuerdos de la barbería de la abuela de Petri en los años sesenta. Cuando era niño, pasaba mucho tiempo con su abuela y podía observar de cerca lo que ocurría en la barbería. La imagen de esos hombres que acudían a la barbería sin prisas, que se sentaban en el sofá a leer revistas y a charlar, le quedó grabada en la memoria.

“El ambiente era relajado, todo el mundo disfrutaba y además les cortaban bien el pelo”, recuerda Petri. “Ir a la peluquería es una parte importante del mundo del hombre y de la historia masculina.”

“La imagen de esos hombres que acudían a la barbería sin prisas, que se sentaban en el sofá a leer revistas y a charlar, le quedó grabada en la memoria.”

La satisfacción del cliente es nuestro punto fuerte

El más importante de nuestros valores es el enfoque orientado al cliente, como puede percibirse en todo lo que hacemos. Tanto el servicio que prestamos en M Room como todas las gamas de productos de MGroom han sido mejorados por completo siguiendo los deseos y las necesidades de los clientes. En efecto, la idea de la membresía anual procede de uno de los clientes habituales de Toni.

Los hombres, como clientes, buscan un servicio sencillo y sin esfuerzo que no tengan que planear con antelación. Nuestro trabajo como proveedores de servicios de peluquería es asegurarnos de que toda visita a M Room se convierta en una experiencia inolvidable y sin esfuerzo.

“Mucha gente dice que es fantástico que hayamos creado algo nuevo”, explican Toni y Petri, aunque responden que “en realidad es una vieja idea que solo hemos tenido que aderezar para adaptarla al siglo XXI”.

“Nuestro trabajo es asegurarnos de que toda visita a M Room se convierta en una experiencia inolvidable y sin esfuerzo.”